Mostrando entradas con la etiqueta Playa de La Aldea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Playa de La Aldea. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de enero de 2012

Playa de La Aldea de San Nicolás


A la Playa de La Aldea donde se une mi espíritu con la esencia aldeana, lugar donde se aquieta el alma, donde navegan sueños e ilusiones pasadas, donde unimos emocionados nuestras huellas a las de nuestros antepasados que nos precedieron en el goce de estos inefables parajes, pero que juntos los recorremos cada día...hasta más allá del fin de los tiempos.

Qué deliciosas aguas, qué espectaculares riscos, qué rincón más hermoso, qué quietud del alma del que disfruta de esa inefable playa. Yo me sumerjo en ese mar en calma para vivir, soñar y amar.

La Aldea de San Nicolás roba mi espíritu, pues siempre vuela mi alma hacia ese regalo de Dios donde regresa el Niño que tanto disfrutó en él.

Foto: Tania Artiles

miércoles, 1 de junio de 2011

La Aldea de San Nicolás: "Allá junto al Roque"


Anoche lo pasé de maravilla, pues soñé que estaba en el Roque, en la Playa de La Aldea, donde solíamos de pequeños bajar con mis padres a almorzar y a bañarnos.

Me pasé todo el tiempo cantando la melodía aldeana junto a mis amigos de la juventud:

"Allá junto al Roque, hay un asaero, tres kilos de viejas y cinco de meros, caldo de pescado, aceituna y queso... y gofio escaldado...¡qué bien sabe eso!

Nos bañábamos y jugábamos en el agua, ¡qué rica estaba! Nos echábamos una copita de ron y seguíamos cantando:

"Como buena bebida, me echo un pizco de ron, eso sí que es vida... de buen señorón.

Parábamos un poco para comer algo, para comentar con los amigos tantas vivencias y anécdotas en nuestro pueblo, y continuábamos cantando:

"Las papas, el pescado, el vino y el ron, el gofio escaldado y el mojo picón"...

Vamos a la playa, vamos a pescar, vamos a la playa de San Nicolás...!

Por la mañana me levanté con una alegría en el cuerpo que no podía con ella. ¡Bendito sueño, amigo! Con la playa de mis sueños, con los amigos, con el aire aldeano y con la esencia del pueblo que me vio nacer.

Sueños como éste que vengan todas las noches. De esta manera paso muy buenos momentos en La Aldea, ¡aunque sean en sueños!

Glosario:

Gofio: Harina de millo (maíz) o de trigo.

Gofio escaldado: Mezcla de gofio con el caldo de pescado que se realiza en un tazón, se le puede añadir unas gotitas de aceite y una hojita de hierbahuerto (hierbabuena).

Mojo picón: Especie de salsa que se hace con ajos, cominos, sal gruesa y aceite de oliva en el almirez.
Se machaca todo con la manilla del almirez y al final se le añade agua al gusto, dependiendo si se quiere más o menos picón. Para que salga rojo se le añade pimentón, y para verde, perejil.

Foto tomada de Google

martes, 19 de octubre de 2010

Aldea de San Nicolás: Soñando junto al mar


El mar con la suave cadencia de las olas
el arrullo del canto de la brisa
y con el ondulante vuelo de las gaviotas
me transmite energía y sensaciones de paz y armonía.
Me baña con la magia del ensueño
y los pensamientos se evaporan
pues mi mente vuela y vuela sin rumbo ni sentido
sin fuerza, lánguidamente, hasta dibujar
una sonrisa cuando diviso un caracol olvidado
junto a un diminuto guijarro en un recóndito lugar
 de la playa escondida entre rocas,
y me pregunto: ¿Seré yo parte de su mundo?
¿A qué especie pertenezco?
Entonces vuelvo a la realidad
y me encuentro conmigo mismo
en el Cuevón junto al balo de Enrique
en la hermosa playa de mi Aldea.

 
Foto: Cuevón de la Playa
de La Aldea de San Nicolás.
Tomada de Enrique García Valencia

jueves, 23 de septiembre de 2010

La Aldea de San Nicolás: Enrique y el Cuevón del Puerto

Enrique García Valencia escribió en Artevirgo sobre el Cuevón del Puerto, con el título Pasatiempos del litoral. Éste es un lugar muy especial de muchos recuerdos para todos los aldeanos. De ahí que incluya su post y lo que éste me hizo recordar.

¿Qué decir del ínclito, popular y entrañable Cuevón del Puerto? Quizá, y para algún lector que todavía no lo conozca, mencionar que es un oasis de sombra y de endógeno frescor en la sajariana orilla caliente de los veranos de La Aldea. La gran sala comedor de los tenderetes y comilonas que allí, al socaire de su penumbra, suelen realizar los devotos comensales del placer compartido. La enorme boca rocosa que continuamente se hace eco repitiendo —en farruca porfía con el océano— lo que aquél le brama en su reto persistente y eterno. La inmensa bóveda central de una basílica minimalista donde oficiara el sacerdote de la perenne quietud y del sosiego. Un biotopo costero en equilibrio que nota impasible cómo el paso del tiempo deja su impronta evolutiva e indeleble en él.


Para seguir leyendo, entra aquí:
http://artevirgo.blogia.com/2010/090401-pasatiempos-del-litoral.php


Enrique


Eres poeta de nuestra tierra, eres poeta de nuestro mar, eres poeta del Cuevón del Puerto y del balo que lo adorna sin cesar.


Remembranzas de un lejano pasado, pero que sigue vivo en nuestra memoria y en nuestra alma. Emocionan tantos recuerdos juntos, que van formando una cadena que nos conmueve hasta verter lágrimas de alegría. Recuerdos infantiles cuando el camino a la Playa era una esperada odisea y el Cuevón una majestuosa basílica pétrea, las rocas eran producto de la labor de los dioses que habrían tardado siglos en crearlas y el mar azul, ondulante, grandioso, formaba encajes de bolillos al llegar a las rocas y piedras que nos resguardaban de su afán por bañarnos de arriba abajo.
Qué decir del balo que adorna el Cuevón. Tu amigo inseparable, el que te espera a cualquier hora que te dignes visitar. El que te sonríe cuando le cuentas tus alegrías y el que te mira con mucha atención cuando le comentas tus preocupaciones y tristezas, y el que llora contigo cuando a su vera a llorar te acercas. Sabes que cuentas con un amigo que nunca te fallará. Es un amigo para siempre. A partir de ahora, estoy seguro que el balo tendrá más visitas. También de algunos, faltos de verdaderos amigos, se acercarán con ansias de hacer amistad con él. Su número de visitas y de amigos crecerá como la espuma. Son tan apreciadas sus cualidades como amigo que no faltará quien le sirva de traductor de sus sentimientos y le abra un blog, o su participación en Twitter. Pronto tendrá muchos seguidores, pues nos contará de su diaria experiencia del bello mar aldeano, de los días de frío en que se encoge para estar mejor arropado, o cuando hace calor y abre sus ramas y extiende sus hojas al mar para captar el frescor de la brisa marina. Nos contará de sus amigos, de los visitantes diarios, de la gente que pasa con sus toallas en dirección a la plácida y acogedora Playa del Puerto, o los que van con sus cañas de pescar y sus baldes para capturar algunas piezas del rico pescado de la zona.


Enrique, amigo, estupendo post que me ha hecho volar hasta la maravillosa costa aldeana y rememorar inolvidables momentos. Quise escribir un poema al Cuevón y a tu amigo el balo, pero tanto tiempo sin escribir, las musas se negaron a colaborar, pero queda pendiente.



sábado, 14 de marzo de 2009

La Playa de La Aldea de San Nicolás

La Playa de La Aldea quedó grabada en mi mente desde los primeros tiempos que la visité, cuando nuestra madre nos llevaba a bañarnos en unos charcos que había al lado del muelle, desaparecidos para siempre después de las obras de construcción del nuevo dique.
.
.En la foto podemos apreciar en primer plano la playa de La Caletilla, desde allí nadábamos hasta el muelle. La primera vez que crucé esta distancia lo hice gracias a que mi amigo Gilberto Ramírez me prestó sus aletas. Esa proeza quedó en mi mente, pues nunca pensé que lo pudiera conseguir.
.
La parte de playa que sigue la llamábamos Las Barquillas, porque era donde descansaban las barcas después de su pesado trabajo en alta mar o en las proximidades de la costa.
.
La gente tomando el sol por Las Barquillas. Al fondo se aprecia el Roque, que era el lugar donde nuestros padres nos llevaban a almorzar algunos días de verano.
.

Foto: Juan Antonio
.
Este es el Puerto. No sé exactamente el motivo de llamarle así a esta hermosa playa de arena dorada.
.

Es un lugar tranquilo, donde no va mucha gente, pues hay que llegar bordeando la costa a pie, entre rocas, evitando algunos erizos y rasparse con las piedras. La costa por esta zona es alta y rocosa; cuando sube la marea es imposible acceder al puerto o regresar al muelle, por lo que hay que tomar un sendero por la montaña.
El gentío que se aprecia está disfrutando de la fiesta de El Charco, que está considerada de interés turístico nacional. Se celebra el 11 de septiembre, un día después del día de San Nicolás de Tolentino, patrón del pueblo.
.
Ya expuse todo lo referente a esta fiesta en un post anterior.
.
La costa norte de la isla, desde la capital, Las Palmas de Gran Canaria, hasta el sur es alta y rocosa, adornada de vez en cuando por hermosas playas de arena negra, sembrada de pequeñas piedras a las que tuvimos que acostumbrarnos. Y cuando íbamos a una de arena, las echábamos de menos.
.
Una vez hicimos una excursión desde La Aldea a la Playa de Maspalomas, que se encuentra en el sur de la isla. Invitamos a Ángela, una amiga de mi hija. Cuando regresamos le preguntamos si le había gustado aquella playa.
.
Ella contestó:
.
-Estaba bien, pero la arena me ensuciaba los pies.
.
Cada vez que regreso al pueblo de vacaciones, no dejo de ir a la playa a bañarme por el Muelle, que es como una piscina, y por el Puerto, donde puede uno pasar un rato agradable y tranquilo, respirando el aroma del terruño que nos vio nacer.
.
Los baños están recomendados para aliviar varias patologías o para mantenerse en forma. Tenemos la gran suerte que nos podemos bañar durante todo el año en Canarias, pues el agua se conserva siempre a muy buena temperatura.
.
Fotos tomadas de la red