martes, 2 de noviembre de 2010

La Aldea de San Nicolás: ¡Me da miedo El Andén Verde!


Miguel desarrollaba una labor en La Aldea que le exigía estar en lugares lejanos, con poco margen de tiempo para desplazarse. Por ese motivo decidió adquirir un coche, a pesar que le tenía pánico a la conducción. Se fue a la capital y se lo compró. Cuando regresaba por el Andén Verde, vio que venía un camión, y era tanto el pánico que le producían sus acantilados que se arrimó a la montaña, a su izquierda, contraviniendo las normas de circulación. Al pasar, el chofer del camión paró para increparle, pero al verlo, exclamó con respeto: -Pero don Miguel ¡es usted! -Sí, hijo mío, tomé mi izquierda por temor a caer por el precipicio, y quiero llegar vivo para decir misa en La Aldea.




Juan Antonio Quintana
 
 
Foto 1: Francisco Suárez Moreno (Carretera que se ve con protección y más ancha que cuando tuvo lugar esta historia.)
Foto 2 : Alicia Julián



Historia de don Miguel López,
cura de La Aldea por los años 60.


8 comentarios:

MarianGardi dijo...

Tan bellos recuerdos de la isla y de la Aldea.
A veces vengo a recrearme en tus blogs.
Veo que vendéis vuestro condominio.
Os deseo mucha suerte en este nuevo traslado.

Un abrazo

LA CAJA DE ANBAIRO dijo...

Amigo Juan Antonio:
Emotiva y admirable la historia del cura de la Aldea D. Miguel López.
A pesar del miedo que le producía la conducción y el camino, tomó la valiente decisión de aventurarse , venciendo sus miedos para hacer la labor que se le tenía encomendado. Creo, que muchos deberíamos tomar buena lección de este emotivo relato, pues a veces no hacemos lo que debemos por miedos e incluso a veces, ponemos esas escusas para no cumplir con nuestro deber.-
Gracias por compartir este pequeño relato pero lleno de mensaje.-
Recibe mi abrazopoeta amigo

Melba dijo...


Es impresionante el andén, me daría pánico pue le tengo miedo a las alturas.

Un abraz♥

Maripaz Brugos dijo...

Un hombre valiente, que se atrevió a aventurarse por esos precipicios para cumplir su labor.

Un abrazo

Soñadora dijo...

Esos acantilados me recuerdas a un tramo de la carretera al norte acá en Perú, llamada Pasamayo, que es llena de curvas y a mucha altura. Bonita historia la del cura.
Besitos,

Patricia dijo...

Lindas fotos con ese cielo azul profundo. Vencer los miedos es una de las mas profundas y significativas travesias en la vida,
un beso,

heph dijo...

beautiful views

Bego dijo...

Hola amigo Juan Antonio, es que el Andén Verde se las trae en lata, no quiero ni imaginar como sería en esos años.

Amigo no se si conocerás la triste noticia de la que te dejo el enlace.

http://grancanaria-doramas.blogspot.com/2010/11/gianna-partio-hacia-su-nueva-vida-donde.html

Saludos.