domingo, 4 de julio de 2010

Aldeanos: ¡El agua es nuestra!



El alma aldeana
está muy presente
en cada piedra del camino
y en cada ahulaga de la montaña,
en cada tomatero labrado con esmero
y en cada aldeano que dejó su esencia
a lo largo de la historia en caminos y senderos.


Cada uno dejó su impronta a través de los siglos
luchando por la propiedad de la tierra
y por el agua que les permitió vivir
con dignidad y con confianza en el futuro .

Más de uno dejó la vida
defendiendo lo suyo
no importando si enfrente tenían
a un conde o a un marqués
o al gobierno de turno
que querían dejarlos sin manos  y sin pies
para poder labrar la tierra
y tener el sustento de los suyos.

Ahora los aldeanos estamos alerta
ante un nuevo desafío:
nos quieren quitar el agua
que riegan nuestros campos
y nosotros estamos alerta
para defender lo nuestro
con fuerza y determinación
pues sin agua el pueblo se nos muere
y tendríamos que pensar en la emigración
y eso jamás sucederá ya que aquí se encuentra
la esencia de nuestros ancestros y el futuro de nuestros hijos .


lunes, 17 de mayo de 2010

La Aldea de San Nicolás: Historia de COAGRISAN



Este video publicado por franck 1962 bajo el título "Nostalgia Aldeana. COAGRISAN años 60 en La Aldea de San Nicolás" es de una valía extraordinaria, puesto que recoge unas imágenes del pueblo inéditas hasta ahora, todavía sin invernaderos, y la historia de COAGRISAN, Cooperativa Agrícola, constituida en 1961 por unos pequeños y medianos agricultores que tuvieron una gran visión de futuro, puesto que años después llegó a ser una organización que aglutinaba a cientos de agricultores aldeanos.

Empieza el video citando a los fundadores de la Cooperativa, entre ellos don Manuel Díaz, Abel Hernández, José del Pino y Francisco Armas del Pino.


Se pueden observar imágenes de los cultivos en Los Cascajos, los almacenes de tomates, cómo laboraban en ellos las trabajadores, realizando la selección de forma manual, aunque ya se emplean en el almacén algunas máquinas ideadas y elaboradas por un aldeano, de cuyo nombre no logro acordarme; también carretillas elevadoras. Maquinaria que poco antes no se usaban en los almacenes de empaquetado de tomates.

Estas imágenes que nos trae franck 1962 nos hacen recordar aquellos momentos de antaño que han quedado para siempre en nuestra retina y en nuestro corazón.


Amigos, a partir de hoy me tomaré un descanso. A mi vuelta les visitaré en sus blogs. Gracias por vuestra compañía y apoyo.

viernes, 16 de abril de 2010

Ay mi Aldea de San Nicolás: Poema de nostalgia y amor

La Aldea de San Nicolás, Gran Canaria, España.,
. Espa
Ay mi Aldea cuánto te extraño
cuánta nostalgia anida en mi alma
cuántos recuerdos de mi amado pueblo
y cuántos sueños de mi vida en calma.
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Calles de juegos y diversión con mis amigos
campo de fútbol donde disfruté de verdad
plazas de paseos, charlas y amoríos
y el mar que escuchaba mi canto a la libertad.
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Ay mi Aldea linda, pueblo de mis amores
vierto mis lágrimas para regar los campos
que tanta sequía y dejadez sufrieron
y para aliviar mi alma de mis quebrantos.
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Pero hoy sonrío, mi terruño adorable
pues tú me esperas con los brazos abiertos
ya que el Atlántico me transporta en sus olas
y las gaviotas me dan un alegre concierto.
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Me saludan los riscos, los barrancos y las montañas
las palmeras, las tabaibas y las aulagas
los pájaros, los murciélagos y las perdices
y mi querido amigo que tanto me extraña.
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Amo al pueblo aldeano, amo su bonhomía
su idiosincracia, su alegría y su buen humor
su ánimo parrandero y su diario esfuerzo
y amo su espíritu abierto y emprendedor.
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Te doy un apretado y sincero abrazo
te diré que te amo con locura una vez más
y antes del último y definitivo viaje
te repito que así nunca jamás podré amar.
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Foto tomada de la Red
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Este poemita me lo inspiró al escuchar hoy la interpretación de la canción "Gran Canaria" al Grupo folclórico Los Gofiones.
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martes, 6 de abril de 2010

La Aldea de San Nicolás: La ruta de las presas, anécdotas y otras historias

La ruta que une La Aldea de San Nicolás y Artenara es una de las más hermosas que yo jamás haya visto en mi vida. El barranco camina encajonado entre riscos, algunas veces formando cañones impresionantes.
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Este camino lo he andado muchas veces, tanto a pie como en coche y cada vez que paso me impresiona como si fuese la primera vez.
Salimos del pueblo y pasamos por El Molino de Agua, seguidamente llegamos a La Fuente del Molinillo, que durante muchas generaciones fue el lugar donde la gente del pueblo se proveía de rica agua para tomar. A continuación pasamos por los tres puentes, el último de ellos en San Clemente, que es donde empieza a estrecharse el barranco, en dirección al pueblo, encajonado entre fincas. Subimos una larga cuesta y pasamos por Salado. En frente podemos observar el ubérrimo lugar de Pino Gordo. Continuamos el camino y pasamos el Barranco de Tifaracás. Más arriba encontramos la Presa de El Caidero de la Niña, la más pequeña de las tres. Después de la cola de la primera presa y, hacia la derecha, entramos por el Barranco de Siberio para observar la presa del mismo nombre, la única de las tres construida enteramente con piedra, técnica que no fue muy acertada, puesto que es la única que ha tenido grandes problemas de filtraciones, entre la pared y el risco. Varias veces subimos por el muro de la presa, ya que las piedras hacen de peldaños, como si de una escalera se tratara. En las otras dos hay que subir por una interminable escalera adosada al risco.
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Presa de Siberio, la única de las tres que se construyó con piedra, en el Barranco del mismo nombre.
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Volvemos al barranco principal, el de Tejeda-La Aldea, y poco más arriba se nos aparece la presa de El Parralillo, que tiene una capacidad ligeramente superior a la de Siberio, unos 4.570.000 m3.
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Vista desde la cima de Altavista, del Macizo de Pajonales- Inagua al fondo. En primer plano la cola de la presa de El Parralillo.
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Vista desde la primera cima de Altavista, del Macizo de Pajonales- Inagua al fondo. En primer plano la cola de la presa del Parralillo.
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Seguimos subiendo en grandes rampas y llegamos hasta un mirador donde se encuentra un viejo molino restaurado. Desde allí se pueden apreciar unas maravillosas vistas de las montañas del Macizo.

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Esculpidas las montañas
con un cincel divino
forman un sagrado altar
donde los canarios
elevan sus plegarias al cielo
y agradecen el regalo al Señor.
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Montañas que pisaron los aborígenes
disfrutando de la esencia de la tierra
respirando el perfume de las cumbres
que se elevan con sus enhiestas cimas al cielo
para tocar con sus dedos el manto del Creador.
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Poesía petrificada es mi tierra
himno de amor al terruño querido
sinfonía de olores, colores y fantasía
maravillosas huellas de nuestros antepasados
que nos dejaron grabadas en montañas y caminos.
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Seguidamente llegamos a Acusa donde hubo un tiempo que acompañaba a mi padre a buscar garrafas de un agua fresca y exquisita que salía de un chorro procedente de las cumbres, la mejor de toda la cuenca del Barranco.
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Fotos:
Rastatun (1)
Tania M. Artiles(2)

miércoles, 31 de marzo de 2010

Fiestas de La Aldea: En busca del globo


En nuestro pueblo la vida transcurría plácidamente, sin muchos cambios. Íbamos al colegio y cuando salíamos nos dedicábamos a jugar al fútbol, y al anochecer a la cogida, al escondite y a otros juegos infantiles.

A finales de junio nos daban las vacaciones, con lo que el tiempo para jugar y pasarlo bien con los amigos no tenía límites.

Cuando ya se aproximaba el mes de septiembre, se olía a lo lejos las Fiestas Patronales del municipio. Los empleados municipales, entre los que se encontraban Liro y Antonio, empezaban a colocar las banderas, colgándolas de una cuerda amarrada a las casas a uno y otro lado de la calle. Días antes todos los vecinos pintaban sus casas y mandaban a confeccionar ropa nueva para lucirla el 8 de septiembre, día de San Nicolás de Tolentino.
A partir del día de la colocación de las banderas siempre se celebraban juegos, exposiciones y demás actos que hacían que fuera subiendo el ambiente festivo.

Entre las actividades desarrolladas siempre me gustó mucho el lanzamiento de globos que realizaba la organización de los festejos, por lo que yo estaba muy pendiente para entrar en acción. El premio era apoderarse del globo una vez que tocara tierra y nos hacía mucha ilusión adueñarnos de él.

Un vez que lo lanzaban corría la voz como la pólvora y todos nos lanzábamos detrás de él. Los que participábamos éramos muchachos de buena condición física, puesto que la mayoría jugábamos al fútbol. Cuando nos encontrábamos con nuestros amigos iniciábamos el diálogo:
-¿Adónde crees que se dirige?- preguntaba uno. – Yo creo que va en dirección al Pinillo- contestaba otro.
-No, yo pienso que va hacia El Molina de Agua.

Mientras tanto nosotros atravesábamos fincas, con los tomateros secos en el suelo, pues hacia tiempo que había acabado la zafra, saltábamos muros de piedra, o fuertes, que se utilizan para protegerlas del barranco, o teníamos que dar una vuelta grande si había cercados infranqueables.

-Por allí llegan los chicos del Barrio que vienen también a por el globo- exclamó uno de nuestros amigos- Y por allá llegan los de Los Espinos.

Mientras tanto el globo se dirigía hacía Los Cercadillos. Se nos hacía difícil seguirlo. A la altura que volaba tomaba mucha velocidad.

-Mira, gritó otro, se va a perder detrás de Risco Prieto.

Efectivamente, el globo traspasó las montañas y nos quedamos, un año más, sin poder atraparlo.

-No importa, dijimos al unísono, el próximo año lo lograremos.

Y así, año tras año, iniciábamos la aventura de capturar el globo.

No obstante nuestra decepción, aprovechábamos para hacer una guerra de tomates, con los que habían dejado por inservibles en las fincas después de la zafra.

Aunque no conseguimos nunca el globo, lo pasábamos en grande corriendo en su busca, en competencia con los muchachos de otros barrios del pueblo.
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Foto tomada de la Red

martes, 9 de marzo de 2010

La Aldea de San Nicolás. Antoñito Quintana: Cuentos y anécdotas de camioneros

Antoñito Quintana era un enamorado de la conducción. Desde niño aprendió a conducir el camión de su padre. Me contaba que siendo muchacho lo manejaba en segunda velocidad durante todo el camino, cargado de tomates, hacia El Muelle de La Aldea, puesto que aún no sabía emplear las otras marchas.

Siempre que conducía iba cantando distintas canciones. Una de sus predilectas era El Milagro de San Antonio. Esta canción se me ha quedado grabada en lo más profundo de mi corazón.

El milagro de San Antonio

Divino Antonio precioso suplícale al Dios Inmenso
que por tu gracia divina alumbre mi entendimiento,
para que mi lengua refiera el milagro
que en el huerto obraste de edad ocho años.

Este niño fue nacido con mucho temor de Dios,
de sus padres estimados y del mundo admiración.
Fue caritativo y perseguidor
de todo enemigo con mucho rigor.

Su padre era un caballero cristiano, honrado y prudente,
que mantenía su casa con el sudor de su frente,
y tenía un huerto donde recogía
cosechas y frutos que el tiempo traía.

Por la mañana un domingo como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a misa, cosa que nunca olvidaba.
Le dijo: “Antoñito, ven aquí, hijo amado,
escucha que tengo que darte un recado.

Mientras tanto yo esté en misa buen cuidado has de tener,
mira que los pajaritos todo lo echan a perder.
Entran en el huerto, comen el sembrado,
por eso te encargo que tengas cuidado.”

Cuando se ausentó su padre y a la iglesia se marchó
Antonio quedó cuidando y a los pájaros llamó:
“Vengan pajaritos no entrar en sembrado
que mí padre ha dicho que tenga cuidado.”

Por aquellas cercanías ningún pájaro quedó
porque todos acudieron cuando Antonio los llamó.
Lleno de alegría San Antonio estaba
y los pajaritos alegres cantaban.

Al ver venir a su padre a todos les mandó callar
llegó su padre a la puerta y comenzó a preguntar:
“Dime hijo amado, ¿ qué tal Antoñito?
¿has cuidado bien de los pajaritos?”

Antonio le contestó: “Padre, no tenga cuidado
que para que no hagan mal todos los tengo encerrados”.
Su padre al ver milagro tan grande
al señor obispo trató de avisarle.

Y acudió el señor obispo con todo acompañamiento
quedando todos confusos al ver tan grande portento.
Abrieron ventanas puertas a la par
a ver si las aves se quieren marchar.

Antonio les dijo a todos: “Señores, nadie se alarme,
los pájaros no se marchan hasta que yo no les mande”.
Se puso en la puerta y les dijo así:
“Vaya pajaritos, ya podéis salir.

Salgan cigüeñas con orden, águilas, grullas y garzas,
avutardas, gavilanes, lechuzas, mochuelos, grajas.
Salgan las urracas, tórtolas, perdices,
palomas, gorriones y las codornices.

Salga el cuco y el milano, burlapastor y andaríos,
canarios y ruiseñores, tordos, bífaros, y mirlos.
Salgan verderones y las cardelinas,
las cucurujadas y las golondrinas”.

Al instante que salieron todas juntitas se ponen
a escuchar a San Antonio para ver lo que dispone.
Y Antonio les dijo: “No entrar en sembrado,
marcharos por montes, ricos verdes prados”.

Y al tiempo de alzar el vuelo cantan con dulce armonía
despidiéndose de Antonio y toda su compañía.
Antonio divino por su intercesión
todos merezcamos Eterna Mansión.


También cantaba, cuando le acompañábamos sus hijos, "Estando el Señor don Gato" o algunas de la Guerra Civil, que solían cantarla en el frente.

Estas canciones nos acompañaban, pues yo siempre aprovechaba para ir con él en el camión, cuando no tenía clase, en las subidas a la Presa El Caidero de la Niña, ya que él trabajo allí durante varios años hasta que se terminaron las obras, o en los distintos trabajos en el pueblo.

También tuvimos varias experiencias inolvidables. Cierta vez se le paró el camión, cuando regresábamos de la presa, en las curvas - precipicios que se encuentran antes de llegar a Cho Faracás. Se quedó el vehículo al borde del precipicio, por lo que tuvimos que volver a las casas de la presa para pedir ayuda a un cuidador que llamábamos "El Málaga", que aunque había nacido en esa ciudad andaluza, se había establecido en un pueblo de las cercanías de Bilbao. Tuvieron que darle con la manivela para que retrocediera, con el fin de poder continuar la marcha hacia el pueblo.

Muchas veces se quedó averiado en el camino de la presa. Recuerdo una vez, en que volvíamos a casa caminando, y tenía tanta hambre que le pregunté a mi padre : -¿Qué te gustaría comer cuando lleguemos a nuestra casa? Y el me contestó: -Una rica tortilla de papas. La boca se me hizo agua.

Otra vez se le rompió el motor en vísperas de Reyes. Mi madre, mi hermana Marisa y yo recogíamos la tienda después de tanto alboroto con las últimas ventas, y preparábamos los zapatos para que, cuando pasaran los Magos, nos dejaran los juguetes, mientras espérabamos impacientes la llegada de mi padre. Por fin apareció, cansado y con ganas de comer, a las tantas, acompañado por una caña que le servía de apoyo.

Trabajó también muchos años transportando cajas de tomates hacia el Muelle de la capital, Las Palmas de Gran Canaria. Una vez me contó que iba echando un pique con otro camionero, camino de La Aldea, y en La vuelta del jábón se encontró su compañero con otro camión que venía del pueblo, de tal forma que para esquivarse mutuamente tomaron el lado izquierdo de la carretera. Entonces los dos compañeros se bajaron y comentaron al unísono: -¡Coño, escapamos de manganilla!

Mi padre siempre iba provisto con comida para estar prevenido ante cualquier avería, especialmente plátanos, manzanas, peras, o frutas del tiempo, pan y agua. Y más de una vez invitaba a otros camioneros que se encontraban con el camión averiado y sin provisiones.

Una vez don Juan Márquez le invitó, como chófer, a hacer un viaje por España y por el extranjero. Pero tuvo que declinar la invitación, puesto que tenía que reconstruir El Arenal, después de que el Barranco Grande, en una crecida, lo dejara destruido totalmente.

Otras muchas anécdotas me contó, entre ellas varias de la guerra, donde él sirvió como chófer, pero eso lo dejaré para otro post.




domingo, 28 de febrero de 2010

Así viví el terremoto en Chile


En estos momentos se restableció el servicio de internet después del terrible terremoto que sacudió a Chile de norte a sur, por lo que rápidamente me dispongo a informar a ustedes y tranqulizar a los que intentaron ponerse en contacto conmigo o que me enviaron algún email. En la ciudad de Concepción tuvo lugar uno de los mayores terremotos de la historia, llegando hasta 8.8 en la escala de Richter. En mi zona llegó a 7.

Gracias a Dios mi familia no sufrió daños personales sólo algunos materiales. El susto fue tremendo, pues durante dos minutos y medio vimos cómo se balanceaba nuestra casa y casi no nos podíamos mantener en pie en el jardín, al mismo tiempo observábamos al volcán Villarrica para ver si entraba en erupción, pero estaba tranquilo con sólo una fumarola al viento, como suele estar.

Hay otras zonas tremendamente damnificadas por el efecto del terremoto y posterior tsunami.
Nosotros estuvimos sin luz casi 24 horas, con el agua que teníamos en el estanque del Condominio tuvimos suficiente hasta que se reanudó el servicio de energía eléctrica. Quedamos incomunicados por teléfono, por lo que no sabíamos de nuestros parientes en la zona central de Chile, ni ellos de nosotros. Nuestra familia en España estaba muy preocupada al no tener noticias nuestras. A última hora de la noche de ayer pude contactar telefónicamente con mi hermana en España que se encargó de dar noticias nuestras al resto de la familia que se encontraban en España y en Chile. Fue una experiencia terrible, imagínense ver cómo se movía la casa durante tanto tiempo, dábamos saltos en el suelo hasta casi caernos, por lo que tuvimos que sentarnos en el cerco del jardín, pero ni aun así podíamos estabilizarnos . Pensábamos que nunca iba a terminar. Cuando por fin acabó entramos a la casa y estaba casi todo en el suelo. Luego, acompañados de continuas réplicas, fuimos a Pucón a buscar a Mayra que se había ido a una discoteca. Gran cantidad de coches abandonaban raudamente la ciudad en busca de una zona de protección y huyendo de la posible actividad del volcán Villarrica. La carretera se encontraba con desperfectos, pero llegamos sin problemas a la ciudad. Ella se encontraba en la discoteca cuando empezó el terremoto. En desbandada lograron salir todos y quedarse en los estacionamientos hasta que finalizó. Gracias a que abrieron inmediatamente las puertas de la disco pudieron salir sin ningún daño, pues en otro caso podía haber ocurrido una tremenda desgracia entre los jóvenes por aplastamiento. Ella contó que el techo se movía como si fuese de papel y que todo se cayó al suelo: botellas, vasos, los altavoces...

Actualmente, hoy domingo a las 17.30, se están produciendo continuas réplicas que nos hacen encontrarnos con un cierto mareo, pero que no me impiden informar a ustedes de esta terrible catástrofe.

Estamos al lado de las víctimas del terremoto, pues hay centenares de familias que se quedaron sin sus seres queridos, sin casa donde cobijarse, ni alimento para dar a sus hijos.