En primer plano la casa de la Sra. Mariquita Salomé, a continuación la sala de billar de Eduvigis, luego la tienda de la misma. Y frente de éstas, La Plaza, llamada actualmente La Plaza Vieja.
Esta pequeña calle sobrevive al tiempo en mi memoria por haber sido un lugar entrañable durante mi niñez.
Yo vivía en el número 43 de la calle General Franco, frente del Ayuntamiento y del Cine Nuevo. Para llegar a la escuela caminaba unos cuatrocientos metros.
A la izquierda de la calle se encuentra la casa de Mariquita Salomé, como la llamábamos nosotros. Ya era una señora mayor amante y defensora de su casa que no quería que los niños se la rayaran, ni ensuciaran, por lo que se enfadaba mucho con los que lo hacían.
Algunas veces los niños poco respetuosos la hacían enfadar intentando ensuciarle la acera o las paredes de la casa. Como se puede observar la casa tiene en su frontis unos ladrillos labrados muy bonitos que nos llamaban mucho la atención por ser únicos en el pueblo.
Ella había alquilado una habitación grande de su casa, que daba para la calle principal, al Ayuntamiento donde se estableció la escuela de don Juan Márquez, a la que asistí desde los seis años hasta los 10 en que me inscribí en el Colegio Sagrado Corazón, con el fin de pasar la prueba de Ingreso al Bachillerato.
Los recreos los disfrutábamos en La Plaza, en la que no faltaban los juegos de pelota o juegos infantiles tradicionales. Ya de jovencitos era el lugar donde paseábamos los chicos por un lado y las chicas por otro y, al cruzarnos, ya se establecían las primeras miradas y coqueteos. Amenizaban las tardes, con música dedicada, desde la casa de la familia de Rita, en el segundo piso, frente a La Plaza, por la calle General Franco, debajo se encontraba el bar de los Ojeda.
Años más tarde asistíamos en el mismo lugar a unas verbenas espectaculares. Recuerdo que para las Fiestas Patronales venían de la isla de Tenerife orquestas de renombre. También cuando regresó a la isla Antonio Sosa, después de haber estado durante muchos años por América, con su maravilloso clarinete tocando merengue, que era una novedad en el pueblo. Tuvo una repercusión espectacular.
En esta calle se cayó mi madre, debido a que se encontraba en mal estado, puesto que la tenían patas arriba por obras, cuando nos dirigíamos a la farmacia. Tuvimos que asistir a la consulta de don Paco el médico, donde fue curada de unas heridas en las rodillas. Yo era muy pequeño y me llevé un gran susto viendo a mi madre cómo se lamentaba.
La antigua plaza fue construida a un nivel superior al actual. Tenía cuatro puertas justo en el centro de cada lado. La que daba para esta calle y la del lado contiguo, siguiendo el movimiento de las manillas del reloj, eran bajas, sólo un par de escalones. Y las otras dos eran muy altas, tal vez quince o más peldaños. Tenía un precioso kiosko en el centro con varios pilares de soporte, los cuales teníamos que regatear también, cuando jugábamos al fútbol.
La Plaza, pasados unos años, seguía siendo el lugar para jugar partidos de fútbol muy entretenidos, especialmente por la noche, cuando ya todos se habían retirado a sus casas.
Recuerdo una época en que jugaba casi todas las noches con mi primo Víctor y con Carmelo el de Panchito, el chófer de Manuel Ruiz, siendo yo unos años más pequeño que ellos. Años más tarde coincidí en la UD San Nicolás con mi primo, él jugando de portero y yo de delantero.
En la casa contigua a la de Mariquita Salomé estaba la tienda de Eduvigis, la cual tenía un salón adyacente con juegos recreativos, especialmente algunas mesas de billar y futbolines. Allí fue donde aprendí a jugar al billar, viendo cómo hacían carambolas increíbles los mayores. Posteriormente continué jugando en la sala que abrió Marcelino, el primo de mi padre y en la Sociedad, donde ya competían jugadores de gran calidad como Pedro Montesdeoca, el más completo de ellos, Antonio "el Chotis" y Antoñito Quintana, mi padre.
Siempre que vuelvo a mi Aldea revivo aquellos inolvidables momentos que me dejaron recuerdos imborrables. Me emociono al recorrer las calles de mi niñez, recordando personajes y hechos que marcaron toda mi vida.
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Fotos Juan Antonio
18 comentarios:
que lindos recuerdos traes hoy!!!
haces que esté paseando por esa calle y compartiendo tu niñez..
gracias,amigo..
me encantó!!!
abrazos, milessss
Qué entrañables recuerdos compartes, Juan!!! Y qué hermoso barrio, tan cuidado, lleno de luz. Creo yo que ese lugar de tu niñez, te ha trasladado la luz y la secillez que llevas siempre y nos acercas.
Un beso.
Juán, que bonito tu relato...
Las calles tienen el encanto y la sabiduria de las gentes que han pasado por alli, a lo largo del tiempo. ¡Cuantos secretos guardan!
Un abrazo.
P.D. ANÍMO!ESPERO QUE TU DOLOR, SE VAYA MITIGANDO
Que bonitos son los recuerdos de la niñez, y que presentes los tenemos, sin embargo lo que hicimos ayer nos cuesta recordarlo....que cosas !! muy bonito tu pueblo, muy buenas las fotos, un beso amigo
Y uno se emociona leyendo tus recuerdos! Parece que hubiera conocido todo aquello a través de tus ojos.
Besitos,
Eso pasa por tener buena memoria y los recuerdos estas esperando que se los saquen a pasear para dejarse ver...
Cuando recorro sitios que hace tiempo no he visitado, tengo la sensación de que la calle me va hablando a mi paso haciendome ver de nuevo las anteriores vivrncias que estan albergadas y dormidas dentro de mi, es tan perfectible que hasta los olores recobran su estado anterior...
Es maravilloso y extraordinario las sensaciones como se manifiestan cuando ya han pasado sin darles la minima importancia pero se recobran y de que manera...
Hoy me has llevado a una calle en especial para mi, donde cupido lanzo su flechita al cielo hasta hoy...
Un abrazo y hasta otro momento tan grato como este...
Chao.
Grandes recuerdos nos traes aqui, que bonita debe ser tu aldea, que entrañables palabras.Besos
YA TE SIGO...PRECIOSOS TEXTOS ...
BUEN FIN D
SALUDOS
MARINA
gracias por tu comentario...buen Domingo de todos los Santos
abazo
Marina
Regreso a tu calle como cada semana, para saludarte deseandote una semana llena de luz y esperanza, donde los días al contemplarlos cuando nacen nos hagan sentie felices de contemplarlos...
Un abrazo de afectos y beso.
Hasta pronto
Marí
que bonitos recuerdos y bonitas dotos...la niñez queda en la memoria para siempre...felicidades
abrazos
Marina
yo hice un bonito comentario y ha deaparecido... he vuelto porque me parecía que no habia publicado y me salí besos
Marina
Hola, Juan Antonio...
Entrañables recuerdos hay en tu relato, me parece estar en mi pueblo.
Era algo parecido a las cosas que cuentas, el salón de billares era de mi padre, la tienda de mi abuelita y la plaza también era el campo de juegos.
Saludos.
Que bonito es recordar... pero es triste que a veces nos olvidemos de hacerlo. Hermosos los lugares de tu niñez, guárdalos bien. =)
Saludos, amigo.
Que precioso tu puelo o aldea es una joya y que fotos tan binitas que se ven las calles tan limpias ...es como si no se hubiera estrenado.por muchos años lo puedas disfrutar.
besos
Marina
Juan, qué preciosos recuerdos de tu niñez!
Me pareció estar recorriendo de tu mano esos lugares tan hermosos y tan bien cuidados.
Te dejo un fuerte abrazo mi querido amigo!
Hola Juan!!
Como siempre, me encanta leer tus historias donde compartes parte de ti.
En Mi Vitrina he dejado un regalo para ti.
Un saludo paisano.
http://deregalosypremios.blogspot.com/2009/11/gracias-por-vuestros-regalos.html
Si que había pasado por aquí, lo recuerdo por el relato de Purita y esta entrañable calle de tu niñez.
Que seas feliz junto a los tuyos.
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