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sábado, 15 de noviembre de 2008

Nueva visita a la ciudad

Foto: Puente de Piedra y Catedral de Las Palmas de Gran Canaria

-Mañana tengo que ir a Las Palmas, ¿te gustaría acompañarme!?- me preguntó mi madre.

Yo exclamé muy feliz: ¡Desde luego, me encantaría!

Ya me imaginaba el viaje en el pirata de Paco Matoña, llegar a Camino Nuevo y tomar café con leche y unos ricos churros en la legendaria cafetería Los Ángeles. Toda una aventura para un niño pequeño que rara vez salía del pueblo más alejado de la isla.

Cuando permanecíamos unos días en la ciudad, nos alojábamos en casa de mi tío Fidel, en la calle Juan Rejón, frente al Castillo de la Luz.

Muchas veces jugaba en el parque del castillo con mi primo Fidel. Con él y sus amigos también me iba a jugar divertidos partidos de fútbol en las playas de Las Canteras y Las Alcaravaneras.

Muy cerca se encuentra el Mercado del Puerto. Allí acompañaba a mi madre a comprar pescado a Fortunata, que tenía un puesto de ricas samas. Siempre adquiría una pieza de 10 a 15 kg . Al llegar al pueblo lo freía y nos deleitábamos comiendo de él durante dos o tres días. ¡Qué delicioso era!

Por aquel tiempo en el Puerto de la Luz había un floreciente mercado pesquero, con flotas de todo el mundo. El pescado era muy económico, a unas 7 pesetas el kg, que vendría siendo actualmente a menos de 5 cts de euro. Más tarde España entregó a Marruecos el banco canario-sahariano, de abundante fauna piscícola, y, a consecuencia de esto, subió de precio vertiginosamente, con lo que no se pudo comprar nunca más tantos kgs.

Una visita obligada para los niños era La Plaza de Sta. Ana, frente a la Catedral y al Ayuntamiento, adonde se llegaba cruzando el Puente de Piedra, sobrel el Barranco Guiniguada. En esta plaza hay unas estatuas de perros, en las que los niños nos subíamos a jugar y nos solían hacer fotos como recuerdo.

Plaza de Santa Ana
Tanto el Puente de Piedra como el Barranco ya no existen, en su lugar se encuentra el Acceso a Tafira, por lo que la ciudad perdió el aire romántico que le daban, junto al Puente de Palo.

Luego, después de un largo recorrido por la carretera de las mil curvas, regresaba a La Aldea, feliz de esta nueva aventura en la ciudad.


Glosario


-Piratas. Coches particulares que funcionaban como taxis de forma ilegal y eran perseguidos por la Guardia Civil.
-Nombre de la capital: Las Palmas de Gran Canaria, aunque la gente lo denomina Las Palmas.
-Camino Nuevo: La confluencia de las calles Bravo Murillo con Perojo

-La foto de la Catedral y del Puente de Piedra es del año 1.913, pero perduró la zona sin cambios hasta el derribo de éste.

-Sobre el Barranco Guiniguada se construyó una pista de Acceso al centro de la isla.

Después de construida la circunvalación a la ciudad, se piensa derribar esa carretera para volver a contar con el barranco en su forma original. Solían plantar flores y árboles allí, pero las crecidas por las lluvias se lo llevaba todo al mar.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Mis primeros recuerdos en la ciudad.

Estatua homenaje a Lolita Pluma

En los primeros tiempos en que nos íbamos a examinar a la capital, tomábamos la guagua, el autobus, para desplazarnos. El valor del trayecto dependía de la distancia, podía ser de 60, 70 u 80 céntimos de peseta, que era la unidad monetaria por aquellos viejos tiempos.

Una vez quisimos ir al Parque Santa Catalina y pagamos 70 cts. por error. Cuando llegamos a la playa de Las Alcaravaneras, el cobrador nos interpeló:

-Muchachos, se tienen que bajar. Si quieren seguir, deben pagar de nuevo.

Y como nosotros no queríamos abonar otro billete, nos bajamos. Estuvimos caminando una eternidad, parecía que no íbamos a llegar.

En el parque Santa Catalina conocimos a un personaje muy popular que ha quedado casi como un mito en la ciudad, a Lolita Pluma.


Andres el Ratón

Y en nuestros paseos por Triana conocimos a otro personaje no menos popular que la anterior, a Andrés el Ratón. Un señor enorme que siempre iba adornado con innumerables medallas.

La zona de Triana, pasando por el Puente de Palo y por el de Piedra, ya desaparecidos desde hace muchos años, hasta llegar a la catedral y la Plaza de Sta. Ana, era nuestro trayecto preferido para pasear.