Estuve el verano pasado en La Aldea de San Nicolás disfrutando de los cálidos aires aldeanos, bebiendo de su esencia para continuar escribiendo del pueblo que me vio nacer..
El espléndido mar besó mi piel y mi alma, aromatizó mi espíritu y dio color a inefables recuerdos de mi infancia y juventud.
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Tuve la oportunidad de conversar con compañeros de colegio y amigos en los prolegómenos del acto - homenaje a uno de ellos, Francisco Suárez Moreno.
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Entrañable fue el reencuentro con Ezequiel Ramírez. En la charla salió a relucir que había escrito un libro, El fajín rojo. Posteriormente hizo gala de su generosidad regalándome un ejemplar que me leí durante mi regreso a casa, en un vuelo de trece horas de duración, pues la historia y la forma de contarla me dejó atrapado. Mi interés por la trama vencía al cansancio y al sueño por tan largo viaje.
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Fue una agradable sorpresa la lectura de este libro, pues me hizo rememorar aquellos tiempos, en mi caso la década de los 60, cuando conocí el mundo de las trabajadoras del empaquetado de tomates que procedían de distintos pueblos de la isla.
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Algunos jóvenes aldeanos quedamos prendados de la personalidad y belleza de muchas de aquellas chicas que vivían en las cuarterías y trabajaban en los almacenes.
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El libro de Ezequiel describe fielmente la vida de aquellas mujeres en La Aldea de San Nicolás y todas sus peripecias e integración total de varias de ellas en la vida aldeana. O la huella que dejaban a la hora del regreso a sus hogares, fuera de nuestro pueblo.
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Otra importante faceta del libro es usar las palabras y expresiones populares que la mayoría están en desuso. Yo creo que el escritor ha hecho un trabajo recopilatorio muy importante y es una herencia que nos ha dejado a todos los que no queremos que mueran en el olvido.
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Yo usé con mis hijos muchas de las expresiones que escuchaba a mi abuela y a mi madre, pues de todas formas deseaba que fueran una herencia que pasara de generación en generación.
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Animo a Ezequiel a que continúe escribiendo y que El fajín rojo sea el preludio de una larga y exitosa carrera literaria.
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Foto Juan Antonio








